No. 56. Febrero 2016. Rumbo a la elección presidencial en Estados Unidos: el llamado Super Tuesday

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No. 56 / FEBRERO 2016


Rumbo a la elección presidencial en Estados Unidos: el llamado Super Tuesday

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El pasado martes 1° de marzo, se llevaron a cabo elecciones primarias en diversos estados de cara a la elección presidencial en Estados Unidos. Este evento es conocido como Super Tuesday, pues es una noche en la que electores de doce estados muestran sus preferencias y, por ende, es una especie de parteaguas que marca la pauta en el resto de la contienda electoral e impulsa a los candidatos a tomar posturas específicas que permiten al electorado que definen sus políticas.

Como era de esperarse, la pre-candidata del Partido Demócrata, la ex Secretaria de Estado, Hillary Clinton, perdió en el estado de Vermont ante su contrincante, el Senador Bernie Sanders. Sin embargo, también perdió en Oklahoma, Colorado y Minnesota. Por otra parte, el pre-candidato del Partido Republicano, el magnate Donald Trump, fue el gran ganador de los Republicanos a pesar de haber perdido algunos estados en los que se esperaba que ganara y que su margen de victoria no fuera tan grande como habían especulado  las encuestas.

Al dar la media noche, Trump pudo reclamar triunfos en los estados de Georgia, Alabama, Masschusetts, Tennessee, Virginia y Arkansas. Incluso ganó en Vermont, donde el preçcandidato y gobernador John Kasich quedó en segundo lugar. Los delegados se distribuyen de forma directamente proporcional al porcentaje obtenido por el candidato, ello asegura que Trump se llevará una abrumadora mayoría de delegados pero sus rivales también. Se esperaba que Trump se llevara 200 delegados, seguido de cerca por los pre-candidatos y Senadores Ted Cruz y Marco Rubio. Actualmente, Trump todavía se encuentra muy lejos de obtener los 1,237 delegados que necesita para llevarse la nominación. El problema para los demás candidatos, y para los Republicanos que desaprueban a Trump, es que ninguno de sus rivales se encuentra cerca de tener los números que él tiene.

El Senador Ted Cruz salió victorioso en Texas y en Oklahoma. Sin embargo, el camino para Cruz no se vuelve más sencillo; los estados que faltan no serán tan fáciles para él. Al finalizar el día, Cruz aseguró que su campaña era la única que había logrado vencer a Trump y que por ello era necesario apoyarle. Invitó a los candidatos que no han ganado ningún estado a abandonar la carrera con la esperanza de así lograr unificar al partido.

El candidato republicano al que le fue peor en el Super Tuesday, sin duda alguna, fue el Senador Marco Rubio. Al principio de la noche se esperaba que Rubio ganara Virginia, un estado con fuerte presencia de miembros del ala conservadora del partido Republicano. Al final, Rubio perdió en Virginia y sólo se llevó Minnesota. Sin embargo, en los demás estados sus porcentajes estuvieron cercanos a perder el 20 por ciento que el partido impone para poder repartir delegados de forma proporcional.

Trump continúa a la cabeza de las encuestas, en parte gracias a la división interna en el Partido Republicano. Con el ex pre-candidato y Gobernador Chris Christie quien recientemente declinara a su favor, Trump pronunció un triunfal discurso lleno de ataques hacia Hillary Clinton y a Marco Rubio. Si bien los resultados no les favorecieron, Cruz y Rubio no abandonarán la carrera.

Por su parte, Bernie Sanders se concentró en su victoria en Vermont. Ofreció un discurso que podría hacer creer a cualquiera que su campaña está en su mejor momento. Sanders aseguró que su campaña no es sólo para elegir a un presidente, es para transformar a su país. Sanders ganó en Oklahoma, Colorado y Minnesota. Sanders perdió en Massachusetts, estado en el que había concentrado sus energías

Clinton se llevó una amplia victoria en los estados del sur incluyendo a Georgia, Virginia, Alabama, Tennessee y Texas. Se espera que se lleve el doble de delegados que Sanders. Clinton triunfó entre las minorías negras e hispanas, logrando colocarla en una posición cómoda que ahora le permite concentrarse en la campaña general. Su discurso en la noche estuvo dirigido hacia Trump; aseguró que no había necesidad de “recuperar la grandeza de Estados Unidos”, si no que el verdadero reto era el de integrar al país.

Todo parece indicar que la elección general será entre Clinton y Trump, pues la cantidad de delegados con la que cuentan ambos (544 y 285 cada uno) los coloca cercanos a las cantidades requeridas por sus partidos para obtener sus respectivas nominaciones. Aún falta mucho por desarrollarse en esta campaña, pero los resultados del Super Tuesday tradicionalmente han marcado la pauta de la dirección de la elección.

En las asambleas del fin de semana, el Senador Ted Cruz destacó en los estados de Kansas y Maine, en tanto que Donald Trump aventajó en Kentucky y Luisiana. Por su parte, el Senador Marco Rubio obtuvo el triunfo en el territorio de Puerto Rico. Aunque Trump aún aventaja la contienda, estos resultados son considerados como señales de que su auge va en declive, por lo que se han comenzado a movilizar recursos para una campaña agresiva en su contra, en entidades cruciales para la nominación republicana. Aunque el Senador Sanders ganó en los estados de Nebraska y Kansas, Hillary Clinton obtuvo más delegados durante las primarias del fin de semana, habiendo obtenido el triunfo en el estado de Luisiana.


¿Qué sigue después del Diálogo Económico de Alto Nivel?

Desde la firma del TLCAN, México y Estados Unidos se han consolidado como socios estratégicos y económicos en una de las relaciones más dinámicas en el hemisferio. Tan solo en el año 2015, el comercio entre ambas naciones ascendió 496 mil millones de dólares, haciendo de dicho país el primer destino de las exportaciones mexicanas y fuente prioritaria de las importaciones que realiza México.

Para estimular y consolidar una relación tan bilateral tan importante, Estados Unidos y México trabajan en conjunto a través del Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN). El objetivo de este mecanismo, creado por los presidentes Obama y Peña Nieto en 2013, es mejorar y profundizar la relación económica y comercial entre ambos países para garantizar el crecimiento mutuo. El DEAN aborda la relación bilateral desde una óptica más global y ambiciosa, y sus tres grandes pilares son: la promoción de la competitividad y la conectividad; la promoción del crecimiento económico –y, con especial énfasis, la integración energética-, la productividad, la cultura emprendedora y la innovación; y la asociación para un liderazgo regional y global.

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Los días 24 y 25 de febrero del presente año, se llevó a cabo en la Ciudad de México la tercera edición del Diálogo Económico de Alto Nivel. La última ronda del DEAN fue encabezada por Joe Biden, Vicepresidente de los Estados Unidos; así como por el Secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, y la Secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu. Por parte de Estados Unidos, participaron diversos funcionarios de alto nivel, incluyendo a Roberta Jacobson, subsecretaria para el Hemisferio Occidental y nominada por Washington para ocupar la Embajada estadounidense en México. Asimismo, formaron parte del evento los titulares mexicanos de las Secretarías de Economía, de Energía, y de Comunicaciones y Transportes.

En el desarrollo del encuentro, Biden afirmó que México es el socio más importante para su país y, compartiendo una alianza envidiable que se ha materializado en objetivos económicos comunes. La delegación celebró los avances conjuntos en materia de infraestructura, subrayando la importancia de homologar las regulaciones para la inversión en ambos países.

A pesar de tratarse de un foro económico, fue el tema político el que acaparó las declaraciones de funcionarios de ambos países. En una conferencia conjunta con el Presidente Enrique Peña Nieto, Biden pidió disculpas por las posturas xenofóbicas de algunos aspirantes presidenciales de su país, aludiendo a las constantes declaraciones de Donald Trump. Ambos líderes coincidieron en la importancia de mantener una relación fraterna.

Las elecciones presidenciales en Estados Unidos, que se llevarán a cabo en noviembre, serán un factor decisivo para el progreso y crecimiento de la relación bilateral. El contexto político estadounidense influirá de manera importante en la escala en la que podrán seguirse desarrollando proyectos de cooperación conjunta para la modernización de la frontera pues, de ascender un presidente con ideas profundamente nacionalistas, como Trump o Ted Cruz, las políticas fronterizas podrían endurecerse.

La consolidación de mecanismos como el DEAN es un ejemplo positivo del trabajo bilateral desde el más alto nivel. Pero es necesario que, como siguiente paso, el entendimiento entre los líderes de ambos países se extienda a la ciudadanía de las dos naciones, incluyendo a otros importantes stakeholders como representantes de la iniciativa privada, académicos y expertos de la relación bilateral, para promover la eliminación de prejuicios culturales y sociales a través de la colaboración constante y trabajo conjunto, con el fin de avanzar hacia la construcción de la región más próspera del mundo.


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