No. 72. noviembre 2016. Donald J. Trump: De magnate a Presidente

Actualidad

No. 72 / NOVIEMBRE 2016

Donald J. Trump: De magnate a Presidente

Estados Unidos tiene nuevo Presidente. Contra la mayoría de los pronósticos y derivado de la contienda más cerrada en la historia de ese país, el empresario neoyorquino Donald J. Trump fue electo con 276 votos electorales de los 270 necesarios para ganar la elección. 

Trump ganó los estados clave como Ohio, Carolina del Norte y Florida, también llamados “estados bisagra” por no haber mostrado una tendencia decisiva previo a la elección, que fueron cruciales para el resultado al favorecer al candidato republicano.

En la víspera, las encuestas daban a Clinton un corto margen de entre 3 y 4 puntos porcentuales por encima de Trump, mientras ambas campañas cerraban una carrera por la presidencia caracterizada por la rispidez y la confrontación.

Image title

Sin duda, se puede afirmar que el Presidente electo de la Casa Blanca ha sido uno de los personajes más controversiales en la política norteamericana reciente. Los señalamientos que los adversarios de Trump usaron en su contra no fueron pocos: acusó a los mexicanos de ser violadores, propuso prohibir la entrada de musulmanes a Estados Unidos, afirmó que el Presidente Barack Obama nació en Kenia, se burló de un reportero discapacitado del New York Times, señaló que John McCain – Senador Republicano por Arizona y ex candidato presidencial – no es un héroe de guerra por haber sido capturado, atacó a los padres de un soldado caído en combate, se jactó de haber cometido una agresión sexual, aseguró que más países (como Arabia Saudita y Corea del Sur) debían adquirir armas nucleares, acusó a un juez de ser parcial por ser descendiente de mexicanos, propuso que las mujeres fueran castigadas por abortar, incitó a la violencia en sus mítines, señaló que el calentamiento global es un invento de China, aseguró que encarcelaría a su rival en caso de llegar a la Presidencia, se declaró en bancarrota 6 veces y se jactó de no pagar impuestos sobre la renta, entre otros. 

Ante todo lo anterior, la investigación por el uso de un servidor personal durante su gestión como Secretaria de Estado que enfrentó Hillary Clinton hasta el domingo pasado – con la polémica intervención del Director del FBI, James Comey – parecía una acusación menor, pero volvió a tornarse decisiva en la percepción de los votantes durante la última semana de campaña.

No obstante lo anterior, más de 59 millones de votantes acudieron a las urnas para sufragar a su favor, con una participación especial de la clase media trabajadora, demográfico que constituye la mayor base del apoyo a Trump. Dicho apoyo se explica por la marginación que sufrió un sector de la sociedad que se siente sub representado, que cree que la inmigración perjudica la economía y que mira con recelo el libre comercio. Trump representa la rebeldía frente al status quo en Washington, y la figura aspiracional del hombre blanco, anglosajón y protestante. Por su parte, el voto latino se manifestó en la elección; sin embargo, se estima que uno de cada tres latinos que sufragaron lo hizo a favor de Donald Trump, y no de la candidata demócrata. Además, en estados clave como Florida, el voto latino fue insuficiente en comparación con la población blanca que el magnate logró movilizar. 

Esta elección cobra particular relevancia por la oportunidad de nombrar a jueces de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos. Cabe señalar que 3 de ellos tienen más de 80 años – sobrepasando el promedio de edad de jubilación en la Corte. Como Presidente, Trump será responsable de nominar a un jurista para este puesto, para que posteriormente sea aprobado por el Senado, en el que los republicanos mantuvieron la mayoría. 

Donald Trump recibe un país confrontado, polarizado, y que requerirá de un proceso de reconciliación que incorpore todas las voces, incluso aquéllas que apoyaron a sus contrincantes en las elecciones primarias y en la elección presidencial. En su discurso como vencedor, llamó a la unidad entre demócratas y republicanos en favor del país y la renovación del sueño americano.

Queda por verse lo que esta elección representa para el resto del mundo, pues la política norteamericana influye notoriamente en el escenario internacional. Como resultado de la noticia del triunfo de Trump, diferentes monedas del mundo perdieron terreno frente al dólar, incluyendo a los mercados asiáticos y al peso mexicano que perdió en 13% su valor, pero que fue estabilizado por las instituciones monetarias. 

Aunque muchas de las propuestas que el magnate presentó durante la campaña parecen, de entrada, poco viables; si la elección del 2016 dejó algo en claro, es que Estados Unidos es la tierra de las posibilidades, donde un controvertido empresario puede convertirse en Presidente. 

¿Cómo influirán las contiendas locales en la política de los Estados Unidos? 

Image title

Aunque durante el año previo a las elecciones la carrera presidencial por la Casa Blanca acaparó los reflectores, otras batallas importantes se libraron en los estados de la Unión Americana entre Demócratas y Republicanos: las elecciones legislativas, en las que se renovó una tercera parte del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes; así como las elecciones estatales, en las que se renovaron doce gubernaturas. 

Durante los últimos meses, diversos líderes del Partido Republicano decidieron distanciarse de su candidato, el magnate Donald J. Trump, para concentrar sus esfuerzos y recursos en las carreras paralelas, orientadas a mantener o aumentar los escaños de representación en las Cámaras del Congreso, que se mantuvieron en control del llamado GOP desde 2014. 

Sin embargo, esta estrategia fue innecesaria: el cuestionado candidato se desempeñó muy bien en el voto popular, por lo que levantó las contiendas en beneficio de su partido. Por el contrario, aquellos congresistas que se deslindaron del magnate fueron los primeros en perder sus asientos.   

La balanza en el Senado, donde se disputaban 34 escaños, estaba inclinada a favor de los Demócratas. Sin embargo, la inesperada popularidad de Donald Trump generó un efecto cascada a favor del GOP, con victorias en estados como Florida e Indiana que les permitieron una mayoría de 51, en comparación con 47 legisladores demócratas. Esto brinda un escenario ideal al próximo inquilino de la Casa Blanca para concretar iniciativas relevantes en materias como inmigración y política exterior, y para rechazar otros legados de la era Obama como el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). 

Con una mayoría asegurada en la Cámara Alta, tampoco será tarea difícil para Donald Trump llenar la posición vitalicia que dejó el deceso del conservador Antonin Scalia en la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos. Al ingresar un nuevo juez conservador, la Corte mantendrá la configuración que había tenido hasta ahora, compuesta por cuatro jueces liberales, cuatro conservadores y un voto decisivo.

En la Cámara de Representantes, en la que la totalidad de los 435 escaños se disputaron, se pronosticaba que los Republicanos conservarían la ventaja, aunque por una escasa diferencia. El control de los republicanos sobre la Cámara Baja se ha mantenido constante desde 2011, y han logrado un importante número de escaños con 238, contra 192 de los demócratas. El resultado de la jornada le permitirá al Vocero de la Cámara, Paul Ryan, mantener su posición, al tiempo que los republicanos podrán promover reformas fiscales acordes a sus perspectivas. 

El triunfo de los republicanos en el Congreso define también el margen de maniobra que Donald J. Trump tendrá en su administración. Con un Congreso a su favor, Trump estará en posición de llevar a cabo reformas y cambios radicales, especialmente en los primeros dos años de su administración. Además, la sorprendente respuesta hacia su campaña probablemente motivará al Partido Republicano en el Congreso a alinearse con una postura más conservadora y a dar marcha atrás a diversas políticas promovidas por Barack Obama.    

Cada vez es más frecuente que las batallas por políticas públicas, liberales o conservadoras, se originen en el nivel estatal y no en el federal. Desde temas como el medio ambiente, leyes para preservar la libertad religiosa, defensa de libertades civiles y educación; las y los Gobernadores mantienen un importante poder de decisión y acción. 

Las carreras por las gubernaturas fueron especialmente difíciles para los Demócratas, ya que debían mantener el poder en ocho entidades, mientras que los republicanos sólo se defendían en cuatro. De éstas, lograron conservar los estados de Delaware, Oregon, Washington, West Virginia, Carolina del Norte y Montana; pero perdieron las gubernaturas de Vermont, Missouri y New Hampshire ante los republicanos, quienes además gobernarán en Indiana, Utah y Dakota del Norte. Como se había anticipado, el mapa político estadounidense se tiñó de rojo, el color del GOP. 

Sin duda, esta elección puede caracterizarse como controversial y sorpresiva. Las predicciones realizadas a lo largo de la campaña se equivocaron una y otra vez, desde las elecciones primarias hasta la presidencial. Para los demócratas, se trató de un cierre con muchas oportunidades perdidas. Por su parte, el Partido Republicano salió con fuerzas renovadas que posiblemente le orillen hacia el conservadurismo. 


Lecturas sugeridas



Powered by:

Image title

www.globalnexusdc.com 









     

Top